martes, 13 de abril de 2010

India: La Guerra Popular se Prepara para Grandes Retos.


Un articulo del Revolución Obrera.

Prepararse para enfrentar la operación Cacería Verde de los reaccionarios; es la gran tarea que tienen las masas y especialmente las fuerzas de los comunistas revolucionarios en la India; una operación que según medios de comunicación hindúes debería iniciarse en el mes de noviembre y de la cual hacen parte, además de los 35.000 soldados existentes en la región, otros 20.000 que estaban en alistamiento a comienzos de noviembre. A ellos se suma la participación de la Fuerza Aérea, y un número sin determinar de efectivos de fuerzas paramilitares que trabajan al amparo del gobierno. La Operación Cacería Verde, tendrá su escenario principal en los estados del este de Chhattisgarh, Jharkhand, Orissa y Bihar, donde las fuerzas del Partido Comunista de la India (maoísta) tienen la mayor concentración de actividad en toda la India. Hoy, muy posiblemente las fuerzas reaccionarias de la India estén perpetrando una carnicería dantesca contra los pueblos de estas regiones, pueblos que el delito que han cometido es ver mas allá del horizonte, y permitirse la posibilidad de luchar por una transformación radical de la sociedad, por caminar de la mano de los comunistas y construir en medio de las ruinas de la vetusta sociedad actual, los cimientos para una nueva, donde el bienestar de los explotados y oprimidos esté como primer criterio para dirigir toda la humanidad.

Las estadísticas oficiales del gobierno indio consideran que en esta región, el PCI (m) tiene una base de entre 10.000 y 20.000 militantes trabajando activamente entre las masas, lo que les ha permitido un fuerte arraigo, toda vez que su actividad principal ha estado basada en la movilización permanente de las comunidades, muchas de las cuales son aún tribales, pero que han comprendido con mucha claridad la propaganda de los comunistas, pues ésta se basa en la creación de órganos de poder de masas, donde la primera medida ha sido el destierro de los órganos de poder, tanto administrativo como policial del Estado reaccionario. El arraigo y cariño que tienen los comunistas ha sido de tal magnitud que hombres y mujeres han nutrido fervientemente no sólo las organizaciones populares creadas y promovidas por los revolucionarios, sino, el propio Ejército Popular que ha sido la fuerza principal de choque contra la escalada militar de los reaccionarios.

En esta Región, el gobierno está liderado por el llamado Partido Comunista (marxista), un falso Partido que desde hace muchas décadas se convirtió en un redomado revisionista y que desde el gobierno se ha vuelto un fiel sirviente de los sectores más reaccionarios de la India, defensor de la explotación, encubridor de las bandas paramilitares y perseguidor virulento de las fuerzas de los comunistas, especialmente de los militantes del Partido Comunista de la India (maoísta). Es un gobierno completamente desprestigiado y odiado por las masas, una demostración evidente del papel que cumplen los oportunistas en la lucha de clases, y de la manera como utilizan su falso ropaje marxista para llegar a los puestos del Estado reaccionario, desde donde terminan igual o peor que los representantes políticos abiertamente burgueses, terratenientes y reaccionarios.

El ambiente general en la región, parece ser de mucho júbilo por los recientes triunfos contra los reaccionarios; sobre todo por la magistral derrota perpetrada contra la ultima campaña que tuvo como centro la región de Lalgart, alli, el pueblo apoyó firmemente las fuerzas del Partido, y en una épica histórica, propinaron una importante derrota a las fuerzas armadas reaccionarias; ese fue un gran triunfo que alegró a los pueblos del mundo, pero que así mismo preocupó al gobierno de la India, y por ello, lleno de rabia se ha puesto de inmediato a preparar una nueva incursión militar, esta vez de mayor cobertura.

Las opiniones de las masas son sobre todo de incertidumbre, pues es un hecho que las fuerzas maoístas están tan compenetradas con la población que el cuento reaccionario de que los ataques irán contra los maoístas la consideran una vulgar mentira, lo que preveen es una escalada de terror generalizado. En la prensa The Times de la India, del 7 de noviembre se dice que “Sin embargo, la gran pregunta es: ¿dónde están los maoístas y cual es la manera de identificarlos en la selva espesa de Gadchiroli? Los maoístas ya han abandonado sus tradicionales pantalones verde oliva, y se han mezclado con los lugareños por lo que su identificación es más difícil.” Y en otro aparte dice que “En lo que se refiere a los registros de los maoístas, la policía no tiene mucho de que hacer alarde: los datos de inteligencia sólo tiene unos 300 nombres raros. El número de fotografías que se encuentran es de apenas el 30% de los datos. En tal escenario, la identificación de un Naxal se hace aún más difícil.” Las propias fuerzas de la policía que se encuentran en la región opinan que el nivel de desprestigio que tienen ellas es muy grande y que por el contrario, el cariño que sienten las masas por los maoístas hace que su derrota sea muy difícil.

La población de Gadchiroli ha sido testigo de más de 50 muertes de policías de este año, y dice el Times que “La confianza y la moral de las fuerzas está en su punto más bajo. Para empeorar las cosas, su relación con los aldeanos, que están siendo continuamente amenazados por los Naxalitas no es bueno. Un alto funcionario de la administración del distrito dijo que la policía necesita mejorar su relación con los medios de comunicación y que ‘Hasta que los aldeanos ayuden a la policía con información, el éxito contra los maoístas es difícil en Gadchiroli’”.

Ante este desprestigio, el gobierno de la India ha iniciado una fuerte campaña propagandística para contrarrestar el creciente apoyo hacia los comunistas, pues sabe que esa es una de las batallas más difíciles pues quien conquista el apoyo de las masas tiene un arma poderosa y sobre todo una correlación de fuerzas a su favor. El apoyo logrado por los comunistas no ha sido solo entre las poblaciones de las regiones, a su lado, muchos sectores de la pequeña burguesía y una buena parte de intelectuales han expresado su simpatía por la guerra popular que lideran los maoístas, incluso recientemente se conoció una declaración pública condenando las acciones armadas del gobierno y en apoyo a la justa rebeldía de la población. El comunicado dirigido al gobierno de la India comienza así: “Estamos profundamente preocupados por los planes del gobierno de la India de lanzar una ofensiva militar sin precedentes por medio del ejército y las fuerzas paramili- tares en las regiones pobladas por la comunidad adivasi (pueblos autóctonos) en los estados de Andhra Pradesh, Chhattisgarh, Jharkhand, Maharashtra, Orissa y Bengala Occidental. El objetivo planteado de la ofensiva es para “liberar” esas áreas de la influencia de los rebeldes maoístas. Tal campaña militar pondrá en peligro la vida y el sustento de millones de la gente más pobre que vive en esas áreas, llevando al desplazamiento masivo, al empobrecimiento y la violación de los derechos de los ciudadanos comunes.” El pronunciamiento fue apoyado por varias organizaciones de diversos países, por decenas de intelectuales, y en total respaldado por cerca de 200 firmas.

El reto que tiene el pueblo y los camaradas del Partido Comunista de la India (maoísta) es grande; muchas batallas ha conquistado, pero la cuesta hacia el triunfo es empinada y demanda de grandes sacrificios. Lo gratificante de ello, es que las duras pruebas que han tenido les han templado y hoy por hoy, tenemos en esa región del planeta, la avanzada más importante de la lucha por la revolución; un destacamento de los comunistas revolucionarios que demuestra tajantemente que la táctica y la estrategia de los prachanditas en Nepal es una vulgar traición y que por el contrario, el mundo lo que pide a gritos es revolución.

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